El gato grande y el chiquito

Habí­a un gato grande que hací­a ro-ró,
muy acurrucado en su almohadón.
No abrí­a los ojos, se hací­a el dormido,
moví­a la cola con aire aburrido.

Habí­a un ratoncito chiquito, chiquito,
que asomaba el morro por un agujerito,
desaparecí­a y volví­a a asomarse
y daba un gritito: cri, cri.

Salió de su escondite, corrió por la alfombra
y miedo tení­a hasta de su sombra.
Pero al dar la vuelta oyó un gran estruendo,
vio los ojos grandes de un gato tremendo.

Sintió un gran zarpazo sobre su rabito
y salió corriendo todo asustadito
y aquí­ se acaba el cuento de un ratoncito
que asomaba el morro por un agujerito.